Introducción a la Especialidad de Cirugía Plástica, Reconstructiva y Estética

Antonio Fuente del Campo

Secretaría de Salud, Hospital General Dr. Manuel Gea González, División de Cirugía Plástica y Reconstructiva. Ciudad de México, México.

Correspondencia: afuentedelcampo@prodigy.net.mx

Rigoberto Arámburu García

 

Introducción general

La cirugía plástica es la especialidad quirúrgica encargada de reparar las alteraciones externas del cuerpo humano, congénitas o adquiridas, con el propósito de proporcionarle aspecto normal, funcional y, de ser posible, estético.

La historia de la especialidad se remonta al año 2,000 a.C. ante la necesidad de solucionar amputaciones consecutivas a castigos impuestos. El mejor antecedente se encuentra en el Susruta Samhita, escrito en la India en el 800 a.C. donde se describe la reconstrucción nasal posterior a una amputación por adulterio, enfermedad o durante una contienda bélica. En Roma, el médico Cornelio Celso, en el siglo I a.C. en su libro De re medicina, definió los conceptos de la reparación de defectos por pérdida de la piel, mediante partes próximas a la lesión o defecto.1

Gaspar Tagliacozzi (1546-1599), considerado el padre de la Cirugía Plástica, mediante criterios apoyados en conocimientos anatómicos logro efectuar una rinoplastia a partir de un colgajo obtenido de la piel del brazo. El procedimiento fue condenado por la Iglesia y la Inquisición, ya que se estaba enmendando la obra del Creador. Fue hasta 1794 cuando el Rey de Inglaterra, Jorge IV, permitió la cirugía plástica para todos los que la necesitaran.2

En 1818, Von Graefe fue el primero en utilizar el término plástica en su libro Rhinoplastik y Zeis lo popularizó en 1838 mencionándolo en su libro Handbuch der plastischen Chirurgie.3

El interés por las malformaciones congénitas llevo a los cirujanos plásticos a implementar técnicas para tratar padecimientos como el labio y paladar hendido. En 1844, Mirault, considerado el genio de la cirugía del labio hendido, diseñó un colgajo triangular que permitía definir de mejor manera las estructuras labiales y recrear el piso de la nariz, desplazando así el procedimiento de cierre diecto que afrontaba directamente ambos bordes de la fisura. El primer cierre exitoso de un paladar hendido se atribuye a Dieffenbach, quien en 1826 utilizó el avance de mucosa palatina e incisiones laterales de relajación para el cierre del paladar duro.4

 

La cirugía plástica tuvo gran impulso durante la Primera Guerra Mundial, ante la necesidad de curar a soldados y civiles de sus heridas y sus secuelas. Desarrollando procedimientos para el tratamiento de fracturas del esqueleto facial, pérdidas extensas de cobertura cutánea, quemaduras, así como lesiones de las manos, que fueron ampliamente utilizados durante la guerra y la posguerra.5

En 1967, en la ciudad de Roma durante el Congreso Internacional de Cirugía Plástica, por primera vez Paúl Tessier presentó a la comunidad internacional sus experiencias a propósito del tratamiento quirúrgico de severas malformaciones congénitas, algunos casos de enfermedad de Crouzon, sindrome de Apert, fisuras faciales e hipertelorismo, con un concepto radical e innovador, dando lugar al nacimiento de una nueva subespecialidad: la cirugía craneofacial, con procedimientos aplicables al tratamiento de malformaciones congenitas, secuelas de trauma y posrresección pos resecciòn tumoral en el área craneofacial. En 1996 el doctor Antonio Fuente del Campo constituyo la Asociación Mexicana de Cirugía Craneofacial que incluye a todos los especialistas relasionados con la atención de estos pacientes.

En el ámbito de la cirugía estética, en 1926, Miller utilizó los primeros implantes en tejidos de la cara, partículas de celuloide, gutapercha, marfil vegetal y otros materiales insolubles. Hollander, en 1912, describió la técnica de lifting, introduciendo los primeros procedimientos para el rejuvenecimiento facial. Muchos años después aparece la liposucción, iniciada en Francia por Illouz (1977). Al paso de los años todos estos procedimientos han sufrido modificaciones, aprovechando los avances de la tecnología.6 Hoy en día, la gama de procedimientos estéticos es muy amplia, incluyendo los de rejuvenecimiento, remodelación facial y del contorno corporal; en este rubro no solo los procedimientos con propósitos estéticos puros, también la restauración corporal posbariatrica.

En los últimos tiempos, la aplicación de la endoscopia y la microcirugía han representado gran avance para la corrección y reconstrucción de defectos de toda índole. En el siglo XXI, esta especialidad quirúrgica vive un  gran auge vive gran auge, con el perfeccionamiento tecnológico y de sus técnicas quirúrgicas aplicadas a la reconstrucción de defectos adquiridos, de malformaciones congénitas y con propositos de corrección estética, ampliando enormemente su campo de acción.

El cirujano plástico es integrante indispensable de los equipos multidisciplinarios enfocados al tratamiento de diversos padecimientos específicos.7 Por su importancia social, en este texto nos referiremos inicialmente a las malformaciones craneofaciales congénitas, siendo el labio y el paladar hendido las más frecuentes. Su atención requiere un manejo multidisciplinario, siendo de suma importancia la atención primaria, ya que una inadecuada atención condiciona secuelas, discapacidad y costos muy altos.

Referencias

  1. Goldwyn RM. The early history of plastic and reconstructive surgery. Plast Reconstr Surg, 2008;121(4):1489-98.
  2. Wallace AB. History of Plastic Surgery. Radiography. 1964;30:19-21.
  3. Bennett JP. Aspects of the history of plastic surgery since the 16th century. J R Soc Med. 1983;76(2):152-6.
  4. Meyer R. History of plastic and reparative surgery. Rev Med Suisse Romande. 1968;88(8):538-44.
  5. Wood-Smith D. History of plastic and reconstructive surgery. J Dermatol Surg. 1975;1(1):45-6.
  6. Gabka J. [History of plastic surgery and its effects on our specialty. Langenbecks Arch Chir Suppl II Verh Dtsch Ges Chir. 1990:875-81.
  7. Kim YB. The History and Future of Plastic and Reconstructive Surgery. Arch Plast Surg. 2015;42(5):515-6.

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