Cirugía Ortopédica Pediátrica

Rosa Daniela Ayala Ruíz

Secretaría de Salud, Hospital General Dr. Manuel Gea González. División de Ortopedia. Ciudad de México, México.

Correspondencia: mielayala@hotmail.com

Teléfono: 55682230

 

Los avances de la medicina ha sido exponencial a lo largo de su historia; la ortopedia, y específicamente la ortopedia pediátrica, no es la excepción. A continuación se mencionarlán algunos de los grandes cambios que ahora rigen nuestra forma de conducta diagnóstica o terapéutica, todos con el fin de mejorar el futuro de nuestros pacientes.

Pie equino varo aducto congénito

Durante muchos años, y como consta en el emblema de la Sociedad Mexicana de Ortopedia Pediátrica, el pie equino varo aducto congénito ha sido una patología que en muchas regiones del mundo, como lo es México , se ha presentado y tratado de diversas maneras. Uno de los más grandes avances de la ortopedia pediátrica fue la introducción del Método Ponseti, mismo que fue diseñado por el doctor Ignacio Ponseti, médico español  nacido en 1914 en Menorca, España, quien tras el análisis de la patología, así como de disecciones anatómicas de pies de pacientes fallecidos, comenzó, en 1948, a aplicar un tipo de yesos seriados que permitieron la corrección y evadieron las principales complicaciones del tratamiento que, hasta ese momento, se estaban realizando (pies pequeños, dolorosos, recidivantes y deformes).

Fue en 1963 cuando se publicaron sus resultados en la revista Bone and Joint Surgery, consiguiendo una tasa de reducción de hasta el 98 %; sin embargo, la aceptación y divulgación de dicho método tardó muchos años más, y logró su desarrollo como estándar de oro en nuestro país hace aproximadamente 15 años, por lo que a la fecha continuamos tratando adultos con deformidades dolorosas residuales de las extensas cirugías que se realizaban en el pasado. (Figura 1)

Displasia de desarrollo de cadera

Otra enfermedad cuyo tratamiento en ortopedia ha presentado constantes avances, y en particularmente en México nos atañe fuertemente por su incidencia, es la displasia de desarrollo de cadera. En un intento mundial por disminuir la cantidad de secuelas por el subdiagnóstico, el diagnóstico tardío o los tratamientos, se han desarrollado innumerables avances científicos como, por ejemplo, el advenimiento del ultrasonido de cadera como método diagnóstico, el cual, en algunos países europeos, se realiza como escrutinio al nacimiento,  debido a que presenta evidentes ventajas sobre la radiografía en los primeros meses de vida y permite el tratamiento temprano, y, asimismo, es un factor clave para la resolución de las deformidades y sus secuelas.

En México aún existe controversia y desinformación sobre este método diagnóstico. No obstante, los ortopedistas pediátricos buscan la difusión de la información, así como lograr un consenso para obtener como sociedad los beneficios antes mencionados.

De igual manera, en los tratamientos quirúrgicos han existido grandes modificaciones, esto debido a que, a lo largo de la historia, se han reportado secuelas o complicaciones posteriores a nuevos procedimientos. Una de las grandes cirugías que se encuentran en boga actualmente es la osteotomía periacetabular, también llamada “de Ganz” o “Bernesa”, esto debido a que fue desarrollada por el profesor Ganz en Bernesa, Suiza. Este método consiste en una serie de cortes alrededor del acetábulo que generan un fragmento óseo exclusivo de la articulación, el cual puede ser movido al sitio deseado para generar una mejor cobertura acetabular, lo cual se traduce en una mejor transferencia de cargas articulares y preservación cartilaginosa, con el beneficio de no afectar el anillo pélvico, por lo que, si en un futuro el paciente debe ser sometido a una artroplastia total de cadera, aún se contará con las referencias  anatómicas de seguridad para la colocación de la misma, en oposición a lo que sucede con cirugías como la triple osteotomía de Steel. (Figura 2)

Crecimiento controlado y deformidades angulares

A lo largo de la historia se han descubierto maravillas del hueso, como la presencia de los discos de crecimiento y las secuelas por lesiones en este mismo sitio. Sin embargo, simultáneamente se han podido desarrollar técnicas para manipularlos a nuestra conveniencia y así poder corregir discrepancias pélvicas o deformidades angulares. Existen métodos definitivos, desde los más antiguos consisten en destruir o escindir de manera definitiva este tejido, como el descrito en 1933 por el Dr. Phemister,  hasta los más novedosos, como el uso de placas en bisagra donde se coloca un placa de metal con un par de tornillos  y se interactúa el brazo de palanca de la placa, la resistencia de los tornillos, la velocidad de crecimiento de la fisis, el sexo del paciente y su edad ósea para generar un crecimiento a voluntad del médico en favor de corregir la patología del paciente.

Osteogénesis imperfecta

La osteotgénesis imperfecta ha resultado, a lo largo de la historia,  un reto médico y quirúrgico, debido a la  constante aparición de fracturas en un hueso inmaduro y con poca resistencia, de modo que uno de los avances más importantes en la ortopedia pediátrica es el desarrollo de los clavos telescopados, debido a que estos cuentan con las características mecánicas de ser centromedulares y quedar fijos en las fisis de ambos extremos de huesos largos, por lo que al momento del crecimiento del paciente el clavo se ”extiende” sobre sí mismo y permanece como una guía interna del hueso para prevenir angulaciones y, al momento de colocarlo, corregir las  ya existentes. (Figura 3)

Fracturas

En la osteosíntesis y en el tratamiento de las fracturas también se han hecho grandes avances, como la confección de las placas bloqueadas que permiten la estabilidad angular o el desarrollo de placas más acorde al tamaño óseo de los pacientes (Placas 2.4-2.7). Dentro de la traumatología, también cabe mencionar la utilización de la fibra de vidrio, así como la huata sintética y la repelente al agua, que en condiciones óptimas y con el adecuado criterio médico da resultados favorables para cierto tipo de fracturas.

Escoliosis

Finalmente, en una de las patologías mencionadas en libros tan clásicos como El Jorobado de Notre Dame (1831) del escritor francés Víctor Hugo, la escoliosis, se han hecho infinidad de descubrimientos, desde su etiología hasta los factores pronósticos y su tratamiento, por lo que, actualmente y en especial para las escoliosis del adolescente, un avance magnífico es el desarrollado por Behrooz Akbarnia, director del San Diego Center of Spinal Disorders  en California, Estados Unidos, quien ha podido incorporar un imán a las varillas que se implantan en pacientes con esta patología con el fin de disminuir la deformidad, aumentar la capacidad pulmonar, evitar secuelas y generar un mejor pronóstico de calidad de vida del paciente. Estos imanes internos pueden ser activados desde un dispositivo externo que permite su alargamiento o acortamiento voluntario, esto para poder seguir el crecimiento del tórax del paciente y, de este modo, evitar deformidades de la caja torácica o cirugías repetitivas y constantes para hacer manualmente este procedimiento.

Entre estos y muchísimos más avances de la ortopedia a lo largo de la historia, la ortopedia pediátrica sigue haciéndose espacio para mejorar los resultados y la calidad de vida de nuestros pacientes.

Referencias

1.     Pablo Castañeda Leeder, Anabel Flores. (enero 2010). Tratamiento de la displasia del desarrollo de la cadera tipo Graf III y IV con el arnés de Pavlik. Revista Mexicana de Ortopedia Pediátrica, 12, 19-23

 

2.       Rosa Daniela Ayala Ruiz, Pablo Castañeda Leeder. (Enero 2014). Análisis biomecánico de las presiones de contacto de superficie después de una osteotomía del iliaco para la corrección de la displasia acetabular. Revista Mexicana de Ortopedia Pediátrica, 16, 20-25.

 

3.       Jhon C. Clohisi, Susane E. Barret, J. Eric Gordon, Eliana E. Delgado. (Febrero 2005). Periacetabular Osteotomy in the Treatment os Severe Acetabular Dysplasia. Joint and bone surgery, 87-A, 254-259.

 

4.       Luis Alberto Harfush Nasser. (Abril 2007). Luis Alberto Harfush Nasser. medigraphic, 3-2, 90-97

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